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El tiempo es un enemigo impasible al que no se puede vencer, pero sí es posible retrasar los efectos propios del envejecimiento con rutinas saludables como una buena dieta, un estilo de vida activo y la práctica de ejercicio físico de manera periódica. Hoy nos centramos especialmente en los beneficios del deporte en la tercera edad y la importancia de la práctica deportiva para la salud de las personas.
Beneficios de la actividad física en la tercera edad
La OMS se refiere a la tercera edad cuando habla del colectivo de personas que tienen 65 años o más. A partir de esa edad, el deporte puede ser un compañero de gran ayuda para retrasar problemas típicos de salud asociados al envejecimiento. De hecho, la propia OMS recomienda dedicar 150 minutos a la semana a actividades físicas aeróbicas de carácter suave, o bien 75 minutos de carácter más intenso. Incluso se puede establecer una combinación entre ambas modalidades.
Salvo casos excepcionales, como los deportistas que compiten en eventos sénior, el deporte en esta edad tiene un carácter propio de mantenimiento, pero lleva asociados multitud de beneficios.
Así, el más evidente es el de la mejora de sensación de bienestar, que se debe a cuestiones como una mayor movilidad y mejor flexibilidad, más capacidad atlética, huesos y músculos más sanos y menos episodios de estrés y ansiedad. Todo esto se traduce en un mejor descanso y en mayor vitalidad.
La actividad física en la tercera edad se asocia también a reducción de enfermedades. De este modo, es probable evitar, o al menos retrasar dolencias como la artritis, la reducción de movilidad articular o los problemas coronarios.
Por otra parte, la gimnasia articular para adultos, además de ir de la mano de una mejor actividad psicomotriz, ayuda a mantener un peso adecuado, siempre que se combine con una dieta equilibrada. De lo contrario, el sobrepeso y la obesidad son factores que agravan la posibilidad de sufrir problemas de salud respiratorios, coronarios o en el sistema óseo.
Ejercicios recomendados para personas mayores
El deporte en la tercera edad es un objetivo cada vez más al alcance de muchas personas. Las administraciones, especialmente las de carácter local, ponen mucho de su parte y ya es habitual encontrar en prácticamente todos los municipios áreas de carácter biosaludable en las que se ofrecen aparatos de fuerza, movilidad y ejercicios de carácter aeróbico.
En el caso de Pinto, este objetivo va más allá, pues el ayuntamiento ofrece una amplia oferta de actividades físicas. En cualquier caso, muchos mayores prefieren ir un paso más allá y ponerse en manos de profesionales que les asesoren tanto en la parcela física como en el área nutritiva o la fisioterapia, y deciden por ello confiar en Afit Club.
Priorizar el trabajo de fuerza en programas multicomponentes
Las personas mayores han de practicar ejercicio físico de manera controlada y siempre prestando atención a su nivel de intensidad. Muchas personas mayores realizan prácticas deportivas como andar, montar en bici, nadar, yoga etc que están muy bien como actividades complementarias, pero es de vital importancia el trabajo de la fuerza en este público senior.
Los beneficios de un entrenamiento multicomponente priorizando el trabajo de fuerza, equilibrio y coordinación es fundamental para paliar problemas tales como:
- Sarcopenia: pérdida de masa muscular.
- Osteopenia: pérdida de densidad mineral ósea.
- Artritis: desgaste de nuestras articulaciones.
- Una mayor independencia sin necesidad de fármacos, bastones o sillas de ruedas.
- Mejora del estado de ánimo.
No obstante, el nivel de intensidad va a depender del propio nivel físico adquirido, pues no es lo mismo una persona habituada a practicar deporte durante buena parte de su vida que otra que comienza con esta actividad como recomendación de salud. Sea cual sea el caso, lo más aconsejable es dejarse asesorar por profesionales y optar por aquellas actividades que aporten no solo salud, sino también relaciones sociales y bienestar personal.
Fortalecer la musculatura y los huesos
Este grupo de ejercicios tiene como objetivo retrasar el envejecimiento a través del fortalecimiento de los músculos y el sistema óseo. Se trata de una actividad destinada a ganar fuerza muscular y así tener un mejor mantenimiento de la salud y retrasar el envejecimiento.
A través de estos entrenamientos guiados por profesionales las personas adultas mejoran su metabolismo, controlan su peso y ajustan sus niveles de glucosa y colesterol en sangre. A su vez, tal y como hemos mencionado anteriormente son positivos para prevenir enfermedades óseas como la osteoporosis y la pérdida de masa muscular como la sarcopenia.
Ejercicios para mejorar el equilibrio
En este grupo de actividades podemos incluir el yoga y el pilates, o las sesiones de step (coreografías utilizando pequeñas plataformas sobre las que hay que posarse), pero hay otros más asequibles como caminar siguiendo una línea recta, de puntillas, subir y bajar escaleras o simplemente dar paseos por la orilla de la playa. Con esto conseguimos mejorar el equilibrio y retrasar los problemas de movilidad.
Rutinas para mejorar la flexibilidad
Todas las capacidades físicas van reduciéndose con el paso de los años, pero especialmente una, la flexibilidad. Los seres humanos perdemos muy pronto nuestra flexibilidad si no la entrenamos y en el caso de los mayores esto puede tener como consecuencia lesiones graves debido a caídas y fractura de huesos o dolores musculares.
El modo de poner freno a eso es mediante ejercicios que mejoren la capacidad muscular y articular, especialmente en los ligamentos y los músculos mayores. Los ejercicios de este tipo más comunes son los de elongación y son habituales en cualquier actividad física, pues son los habituales estiramientos.
Ejercicios de resistencia y fuerza
Dejamos para un último apartado las dos de las capacidades más importantes, pues basta con actividades muy cotidianas como caminatas enérgicas, el running o la bicicleta si se está preparado para ello, las clases de zumba o la natación en el caso de la resistencia.
Los ejercicios de fuerza se pueden llevar a cabo de una manera segura y amena en centros de entrenamiento personal pero siempre adaptando la intensidad e individualizando el entrenamiento a cada persona. El levantamiento de pesas y el uso de bandas de resistencia, de mancuernas o de balones medicinales, ayudan a ganar fuerza muscular.
Los beneficios del deporte para la tercera edad van más allá de un mejor aspecto físico. La actividad física en la tercera edad se asocia a una mayor calidad de vida y, posiblemente, un estado mental mucho más saludable y mayor autonomía.
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